Eunice Payes sobre Las Ofelias del mundo


Jorge Ávalos

La bailarina y coreógrafa Eunice Payés estrenó el 12 de mayo de 2011 Las ofelias del mundo, el proyecto con el que ganó el Premio Ovación 2010 otorgado por la Fundación Poma. En esta entrevista, Eunice nos habla un poco sobre su nueva propuesta, y sobre lo que significó compartir el escenario del Teatro Luis Poma con su hija, la bailarina y cantante Isabel Guzmán Payés.

¿Qué es lo que has tratado de lograr con Las ofelias del mundo?

Las ofelias del mundo está dedicada a todas las mujeres artistas de El Salvador y refleja todo lo que yo, personalmente, he vivido como artista, como amiga, como madre, como persona que trabaja en el arte. He compartido y me he dado cuenta de que las mías son las mismas experiencias de muchas mujeres en las artes. De hecho, para hacer esta obra hicimos una investigación entre todas las participantes, y hablamos y descubrimos que muchas de las cosas que exploramos a través de los ensayos y que ahora mostramos en escena le han pasado a otras artistas y a nosotras mismas. La obra, por lo tanto, tiene que ver con una parte más humana de nosotras, lo que está detrás de la escena, las cosas del diario vivir que afrontamos: la soledad, las enfermedades, la pérdida de seres queridos e incluso la rivalidad, porque trabajamos en un ámbito muy competitivo y muy poco solidario, donde la confrontación entre artistas es parte de nuestra vida.

¿No es verdad que muchos de estos temas han estado presentes en tu obra?

Sí. A lo largo de mi vida, pero por separado.

Temas que se han unido en Las ofelias del mundo, pero que ahora se extienden para hablar de algo que no habías abordado antes: la relación entre la madre artista y su hija. ¿Qué significó trabajar con tu propia hija y crear con ella la pieza que bailan juntas?

Bueno, realmente es una gran emoción. Primero porque ella está en una edad ya adulta, ella tiene 26 años. Viene ahorita de haber sacado un técnico en danza de la Universidad de Costa Rica, y entonces es como verme en un espejo. Compartir eso en el escenario es una experiencia difícil de explicar, por la emoción y el orgullo que siento como madre.

Pero esa coreografía en particular muestra una fuerte tensión entre una mujer madura y una joven. No voy a suponer que es una obra de rigor autobiográfico, pero son dos personajes, y obviamente una es una madre y la otra es su hija. ¿Cuáles son los temas que derivan de esta relación?

No es tanto la historia de mi hija y yo. La pieza busca explorar lo que ha significado la maternidad para muchas artistas, no sólo para mí. Pero también es la idea del tiempo viejo con el tiempo nuevo. A veces las artistas maduras defienden sus espacios, luchan por mantenerlos y no quieren colaborar con las nuevas generaciones. Así que planteo la idea de que llegó el tiempo nuevo y hay que darle una oportunidad. Al mismo tiempo se expresa la lucha interior de la madre que no quiere soltar a los hijos, y los hijos tienen que volar con sus propias alas.

Es evidente que tu hija, Isabel Guzmán Payés, tiene mucho talento, no sólo como bailarina sino también como cantante. ¿Está volando con sus propias alas?

No es sólo el talento lo que te permite alzar el vuelo. Más que talento, lo que ella tiene es una gran actitud hacia el arte. Creo que eso es lo más importante, porque talento puede haber —condición física, técnica, etcétera—, pero la actitud que ella tiene ante el arte es lo que la distingue.

¿Qué representa esa actitud?

Es una actitud de entrega, de disciplina, de respeto, de seguir luchando y trabajando a pesar de que las condiciones en nuestro país son tan contradictorias.

Llama mucho la atención en Las ofelias del mundo que hay dos generaciones de bailarinas sobre el escenario, sobre todo al considerar el contexto que creas por medio de las coreografías, pues hablas de manera muy explícita sobre el envejecimiento de las artistas, y de lo que esto significa en la danza, que se ha convertido en un ámbito dominado por artistas jóvenes. Pero en esta obra, a través de las coreografías, ¿no sientes que has logrado integrar a dos generaciones?

La idea era explorar todas las etapas que vive una mujer como artista. Acordate que una mujer también se consagra cuando ha tenido una gran trayectoria, una gran carrera, en el sentido de experiencia y conocimiento. Entonces era necesario pasar por todas las etapas. La etapa de la juventud, la etapa del ser madre, la etapa de la rivalidad, hasta llegar a la etapa de la vejez, donde ya uno tiene que aceptar con dignidad que ya hay otra gente, más joven, y que uno tiene que empezar a dar sus conocimientos por otro lado, a nivel de experiencia. Para mí todas las etapas hay que ponerlas sobre la escena. No presento la niñez porque como artistas no empezamos en la niñez, pero sí exploro las etapas más importantes, las que más hemos tenido que vivir, gozar o sufrir las mujeres artistas.

¿Has descubierto algo nuevo a través del proceso de creación de Las ofelias del mundo?

No es tanto lo nuevo ni lo viejo lo que me interesa. Para mí lo más importante es que como artistas salvadoreños tenemos que empezar a hablar de nosotros mismos, de nuestras propias experiencias, o como dice Pina Bausch, de lo que pasa en nuestro entorno. No de lo que pasa en otros entornos sino de nosotros los salvadoreños, aquí. Yo, Eunice Payés, como madre y como artista, necesito hablar de mis experiencias. Eso es lo importante.

Muchas gracias, Eunice.

Gracias, Jorge. Espero que te haya gustado.

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